como un huracán entre las hojas
de los árboles de un bosque
que sólo existe en mi mente.
Un soplo del mismísimo Eolo
que parece un susurro...
el paso firme de un burro
que se repite a sí mismo: Me molo.
Veo entre las encinas el arbol frutal.
Eva me insiste en cogerla.
Pero esa manzana me sentará mal.
Tentación y pecado de la mano van,
pero mis pecados y tentaciones
en el bosque se quedarán.
orcajo