viernes, 26 de octubre de 2012

RECIÉN (MAL)NACIDO

En Fuencarral ciento veintisiete se esconde un bípedo poseído por los efectos de las camisetas que antaño, dieron vida y versos a una cigüeña silenciosa que ya no escribe lo que piensa por llevar el pecho descubierto. Ha ganado la cigüeña en salud y en sosiego cardíaco, ha perdido la humanidad rimas arrabaleras y remanso dadaísta.

¿Y qué más? ¿A qué estoy esperando? A que vuele, a que transporte recién nacidos a una bitácora que llora su ausencia y de la que me agarraba en noches como esta, para ratificar que nada tiene sentido y que todo tiene sentido. Que no por más lógico que suene el soneto es más o mejor que la maraña desastrosa de esta prosa que me guía.

¡Que vuelva la cigüena y que pronto, muy pronto... me traiga un recién nacido!

ACOIDAN