¿Y qué más? ¿A qué estoy esperando? A que vuele, a que transporte recién nacidos a una bitácora que llora su ausencia y de la que me agarraba en noches como esta, para ratificar que nada tiene sentido y que todo tiene sentido. Que no por más lógico que suene el soneto es más o mejor que la maraña desastrosa de esta prosa que me guía.
¡Que vuelva la cigüena y que pronto, muy pronto... me traiga un recién nacido!
ACOIDAN