y el coliflor en miel.
Vuelven volando los sueños de hierro
y la filigrana en barra.
Vuelve sin llamar a la puerta
ni asomarse por fax
en mis circuitos.
Vuelve la temperatura máxima
de las máximas calenturas.
Soy la puerta de garaje sin mando
de tus amarguras.
orcajo
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