viernes, 3 de diciembre de 2010

Érase una vez un pitching

Si noventa unidadades me miran
y no encuentro rezo oportuno,
ni violinista disfrazado de tuno
para desmarcame de los que más conspiran.

Dos huevos duros
pretenden ser tortilla en mi cara,
pero una idea tengo muy clara,
no podrán con los flamencos puros.

Cristóbal Colón lo conzco bien,
pero entre tres maleducados
mis manos parecen mis pies.

Te ofrezco una oferta que no podrás rechazar,
TE CAMBIO MI VIDA PRIVADA
POR UN POQUITO DE PAZ.




orcajo

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