Brindo por tu olvido y por recordarte ya,
pues volver a imaginarte fue mi brío,
al descubrir en tu calor aqueste frío,
¡gran maestra estival que perdura y calla!
Tu mansión eterna está en la raya,
entre otoño y primavera como un río,
devastador tu camino bravío,
amarillo es tu color en la batalla.
Asolas a los sueños con tu sed,
en las huertas de la piel con tu sequía,
y en las dunas de mi espalda con tu red.
¡Óh Verana! ¡Que vienes de gran dinastía!
Más no te cubras tu tez,
pues eres mujer y no hombre, como yo creía.
pues volver a imaginarte fue mi brío,
al descubrir en tu calor aqueste frío,
¡gran maestra estival que perdura y calla!
Tu mansión eterna está en la raya,
entre otoño y primavera como un río,
devastador tu camino bravío,
amarillo es tu color en la batalla.
Asolas a los sueños con tu sed,
en las huertas de la piel con tu sequía,
y en las dunas de mi espalda con tu red.
¡Óh Verana! ¡Que vienes de gran dinastía!
Más no te cubras tu tez,
pues eres mujer y no hombre, como yo creía.
orcajo
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