que yo estoy yendo.
Sigo luciendo aparatoso atuendo.
Sigo echando de menos lo que vendo.
Sigo teniendo verso tremendo.
Sigo convocando refrendo.
Sigo pensando cuan durmiendo.
Sigo estupendo.
Y cuando escucho a Camarón,
como el primer día, me sigo estremeciendo.
Orcajo
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