viernes, 3 de febrero de 2012

GAIA

Busco a Dios y me equivoco de lugar
al buscar en recobecos su palacio.
Al buscar por los cielos y el espacio,
y en los pulmones de una catedral sonar.

Busco a Dios, sin yo querer,
en la tormenta y en sus rayos,
en las plantas y en sus tallos.
En noche y amanecer.

Busco a Dios y voy buscando,
y cuanto más hago por ver,
menos lo voy encontrando.

¡Que no haya nadie al mando!
¡Es lo que tenemos que hacer!
¡No seguiremos buscando!

Pues todos seremos él.


orcajo

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