al buscar en recobecos su palacio.
Al buscar por los cielos y el espacio,
y en los pulmones de una catedral sonar.
Busco a Dios, sin yo querer,
en la tormenta y en sus rayos,
en las plantas y en sus tallos.
En noche y amanecer.
Busco a Dios y voy buscando,
y cuanto más hago por ver,
menos lo voy encontrando.
¡Que no haya nadie al mando!
¡Es lo que tenemos que hacer!
¡No seguiremos buscando!
Pues todos seremos él.
orcajo
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