hasta el tres peleando con la gravedad
llegaste al doce guardando memoria,
comenzabas a oler la ciudad.
Del doce al quince llovió
del quince al diecisiete brotó la cosecha,
del diecisiete al diecinueve él lo vio,
quedando su alma satisfecha,
y hoy veinte toca luchar,
como mañana y pasado,
y como la siguiente fecha.
ORCAJO
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