Sólo el séptimo avatar
podría haberlo conseguido,
seguimos en el cauce del lombidi
encomendándonos a Fibonacci,
que nos proporcione
según sus reglas
y las de sus semejantes,
que nos dote de vectores explosivos
y nos de la fuerza de las pirámides invertidas
que taladran el desierto de la montaña que
ahora quieren llamar mar.
Sólo el séptimo avatar
podría haber conseguido
que el kioskero de la vida
nos devuelva el cambio
de más.
Gracias.
Estamos listos.
ORCAJO
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